
Tosca
Preciosa habitación en planta baja, con techos abovedados de época. Muy luminosa.

Arcos de la Frontera · Cádiz
Esta aventura nace de un sueño de infancia que se quedó esperando su momento, del ideal de trabajar algún día en un hotel y de uno de esos golpes de timón que llegan sin avisar y lo ponen todo del revés.Llega en Arcos, en el Arcos de mis veranos, de los días infinitos y los paseos al atardecer, subiendo sus callejas mientras susurramos nuestros deseos y miedos. Risas en las sombras de sus patios, cenas de pescaíto y Barbadillo, confesiones en su mirador, soñando con volver pa’ Feria y jurar vivir una Semana Santa desde dentro, formando parte de una hermandad.Y así, por esas vueltas duras y a veces necesarias que te da la vida, con el recuerdo de Bernard grabado en mi corazón, decidí quedarme aquí.Para no perder ni un solo día más de luz, de arte, pasión, belleza y cultura que rezuma esta tierra, a la que hoy, por fin, llamo y siento Mi Casa.
La casa
Nací casa señorial en el XVIII [[PENDIENTE]]. Muros de piedra caliza, vigas de castaño, un aljibe que aún guarda el fresco del invierno.
Me restauraron manos de aquí. Cal viva en las paredes. Forja de un taller de Bornos [[PENDIENTE]]. Barro cocido en los suelos, como siempre se hizo.
Solo tengo cinco habitaciones. Es a propósito.
Habitaciones

Preciosa habitación en planta baja, con techos abovedados de época. Muy luminosa.


Suite de 32 m² con balcón y vistas al castillo de Arcos y a los tejados de Santa María.
Suite · V de V

Theia es la diosa griega de la luz, la vista y el resplandor. Es un homenaje a Ben, director de cine y fotógrafo: el arte de captar la luz.
El balcón y su gran ventana bañan de luz los azulejos hidráulicos de época.
En detalle
Consulte fechas y condiciones por escrito.
El patio
Un naranjo. Una fuente que apenas se oye. Columnas que sostienen tres siglos de sombra.
Por la mañana, café, azahar y el desayuno, que va incluido. Al mediodía, la siesta a la que nadie renuncia. De noche, vino de la tierra y conversación baja.
No es un lugar de paso. Es adonde se vuelve.
El entorno
Arcos abre la ruta de los pueblos blancos. Desde mi azotea se ve el río Guadalete, los campos de albariza y, algunos días, hasta la sierra de Grazalema.
I
Callejones que se estrechan hasta el castillo. Salgo con ustedes la primera mañana, si quieren.
II
Grazalema, Zahara, Setenil. Una ruta que se hace despacio, con paradas que no vienen en los mapas.
III
Payoyo, retinto, pan de telera. Mesas de siempre y alguna nueva que ya cocina como las de siempre.
IV
A media hora, el Marco de Jerez. Catas privadas de fino y oloroso entre botas centenarias.
Lo que se llevan
“Nadie nos apuró en tres días. Eso, hoy, es el mayor lujo.”
“The courtyard at dusk is worth the journey alone.”
“Une maison qui murmure. On y retourne en octobre.”
Temporadas, vendimias, alguna cena en el patio. Nada más.